Disfruta de los arces otoñales en la parte del pabellón del Gran Buda, donde se encuentra una escalera que lo llevará al campanario, tesoro nacional de Japón. Un poco más arriba está la zona Jōin, donde, desde antes de la construcción del Tōdaiji, se dice que ya existían santuarios y templos.

En un artículo pasado hablábamos del hermoso parque de Nara. Esta vez traemos la segunda parte donde te compartimos un poco más de este maravilloso lugar. El Nigatsudō, famoso por el festival sagrado del agua Omizutori, se encuentra en un terreno en pendiente y desde su escenario se puede disfrutar de una vista panorámica de Nara.

Arces Otoñales, Edificios Históricos y más en el Parque de Nara

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El Sangatsudō, como se conoce coloquialmente al pabellón Hokkedō, es la edificación más antigua del Tōdaiji y, según la tradición budista, ahí se encuentran los restos del templo Kinshōji, el origen del Tōdaiji. Toda la historia que encierran estas edificaciones hace de este paisaje otoñal algo todavía más atractivo.

Si se dirige hacia el este desde la zona de Jōin tendrá frente a usted una vista panorámica del parque repleto de follaje otoñal en el monte Wakakusa; hacia el sureste podrá ver el bosque virgen del monte Kasuga colmado de arces, ambos lugares son conocidos por sus paisajes otoñales.arces otoñales

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En la parte sur del Tōdaiji, el paisaje emblemático del pabellón Umikidō sobre el estanque Sagi, con su techumbre estilo hiwadabuki, goza de gran popularidad. Este estanque se nutre de las aguas del río Isagawa, que tiene su origen en el monte Kasuga.

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Cada estación trae consigo un paisaje característico a la zona: durante el otoño, el follaje que cambia de color; en primavera, los cerezos y, en invierno, una capa de nieve. El parque está abierto las 24 horas y la entrada es gratuita.

Algunas edificaciones, como el Ukimidō, entre otras, están iluminadas hasta las 10 de la noche, por lo que un paseo nocturno también es muy recomendable.