El Aserradero de Fukagawa. Fukagawa Kiba (El aserradero de Fukagawa), imagen número 106 de la serie de vistas de Edo famosas inmortalizadas por Utagawa Hiroshige, muestra a un par de trabajadores que construyen balsas en un aserradero de Fukagawa cubierto por la nieve.

En el periodo Edo casi todos los edificios eran de madera, por lo que había que almacenar grandes cantidades de dicho material. El aserradero más conocido de la capital era el de Kiba, que se extendía al este del santuario Tomioka Hachiman-gū, en la zona de Fukagawa.

El Aserradero de Fukagawa | Fukagawa Kiba

El Aserradero de Fukagawa

Si nos fijamos en un mapa de la era del Bakumatsu, a finales del periodo Edo, observamos que el lugar donde ahora está el parque de Kiba (distrito de Kōtō) y la zona de la estación de Kiba de la línea de metro Tōzai se hallaban separados por canales rectos.

Por aquel entonces la madera se trasportaba por vía fluvial; primero se sumergía en agua y luego se dejaba secar. Cada una de las parcelas cuadradas y marcadas con el nombre del propietario que aparecen en el mapa tenía un gran estanque en el centro (aserradero acuático). Solo los márgenes de las parcelas estaban cubiertos de tierra.

El Aserradero de Fukagawa

Los estanques conectaban con los canales y la madera entraba y salía por ellos atada en forma de balsas. El cuadro que nos ocupa representa el estanque de una parcela como las que acabamos de describir. Hay fuentes que interpretan que se trata del canal de Kiba, pero muy probablemente se equivocan.

Además, existe una razón por la que un panorama que debería resultar anodino se presenta como un paisaje refinado. Al hablar de negocios madereros del periodo Edo, muchos seguramente pensarán en Kinokuniya Bunzaemon.

A pesar de que su historia está plagada de misterios y algunos expertos afirman que es un personaje ficticio, se dice que logró convertirse en proveedor oficial de la Casa Imperial y del sogunato sobornando a altos funcionarios y que amasó una gran fortuna.

Protagonista de un buen número de episodios notables, se cuenta que llegó a alquilar el barrio rojo de Yoshiwara al completo para su diversión.

Se cree que Bunzaemon lo hizo para agasajar a los funcionarios del Gobierno, pero hay quien asegura que fue un espectáculo para ganarse la confianza del Bakufu exhibiendo su poder financiero y cosechar popularidad entre los ciudadanos de Edo.

Bunzaemon tuvo que cerrar su aserradero de Kiba porque se le incendió, pero los principales madereros siguieron entre la élite de los comerciantes más prósperos de Edo.

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Como también les importaba la opinión pública, se relacionaban con intelectuales y construían aserraderos que fueran del agrado de los más sofisticados para que no se les tildara de chabacanos, vulgares o tacaños.

Hiroshige incluyó el mismo paisaje nevado del aserradero de Fukagawa en su Ehon Edo Miyage (Suvenires de Edo) con el comentario: “Las vistas de aquel paisaje son famosas por su elegancia”.

La versión del cuadro del aserradero de Fukagawa en Meisho Edo hyakkei (Cien vistas famosas de Edo) y la de Ehon Edo Miyage (Suvenires de Edo) presentan una gran diferencia, aparte de la orientación vertical u horizontal: la presencia de carpinteros de balsas (kawanamitobi) con gorro y capa (minokasa).

En la primera obra hay dos hombres que construyen una balsa para transportar la madera a pesar de la nevada. En 1855, cuatro años después de que se publicara Ehon Edo Miyage (Suvenires de Edo), un gran terremoto asoló la capital y muchos edificios se derrumbaron o se quemaron.

El cuadro que analizamos en este artículo refleja el ajetreo de la reconstrucción que tuvo lugar al año siguiente. El suministro de madera no alcanzaba a satisfacer la enorme demanda de material, por lo que los precios se dispararon. Esta crisis maderera dificultaba la provisión y el transporte de mercancía a los comerciantes del sector.

¿Se quejarían los carpinteros de balsas mientras se afanaban para producir los pedidos de madera que el dueño había prometido a la clientela? ¿O quizás se entregaban al trabajo sin importarles la nieve para reconstruir la ciudad?

Aunque a primera vista parece un paisaje sereno, al comparar ambas versiones se pone de manifiesto la mirada periodística de Hiroshige, que se propone transmitir la peculiar situación del momento. Actualmente en Kiba solo queda una parte de los canales (el resto se enterró) y los aserraderos acuáticos han desaparecido por completo.

Al ser una zona tan extensa, fui varias veces para buscar lugares para hacer la foto, marqué unos cuantos puntos en el mapa y esperé a que nevara. Un día de nevada, en enero de 2018, me dirigí al parque del río Sendaibori, que linda con el extremo este del parque de Kiba, y el objetivo me mostró la composición que había imaginado.

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