La protección de la tierra heredada. Los pueblos indígenas de Canadá cuentan con tratados con el Estado que garantizan sus derechos tradicionales de caza y uso de la tierra. Pero en realidad la herencia de esas culturas indígenas ha sufrido una ruptura.

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La Protección de la Tierra Heredada

Desde finales del siglo XIX hasta la segunda mitad del siglo XX las políticas de asimilación del Gobierno obligaron a los pueblos indígenas a estudiar en internados, donde se negaban su cultura e idioma. Los terrenos de caza tradicionales se consideraban terrenos públicos y, en ocasiones, se desarrollaban sin su consentimiento.

La vida tradicional se ha visto también amenazada por diversos tipos de contaminación, como el mercurio de las plantas químicas, que ha causado la enfermedad de Minamata, en Grassy Narrows, Ontario. Fue Sophia Rebliauskas, anishinaabe de Manitoba, quien se puso en marcha para proteger esta tierra.

La protección de la tierra heredada

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Creó un mapa donde resumió el uso que dan los lugareños a la tierra, y mostró que los bosques y lagos son esenciales para los anishinaabe. En ese momento se hallaba en marcha un plan de construcción de una presa en la zona; aquella fue la gota que colmó el vaso: Sophia decidió trabajar para que la UNESCO registrara esos bosques como Patrimonio de la Humanidad.

La protección de la tierra heredada

La zona a registrar también incluía el lugar que yo había usado como área predilecta para fotografiar. Conocí a Sophia en el verano de 2010, en un campamento de curación. El propósito de dicho campamento era que cualquiera pudiera participar para sanar su corazón en medio de la naturaleza y recuperar el contacto con sus raíces.

Un ritual importante del campamento era la cabaña de sudoración, donde rigen la purificación y la regeneración. En ellas se cubre un marco de madera en forma de cúpula con un paño, se colocan en ciertos agujeros del suelo piedras calentadas en un horno, y se vierte sobre ellas agua caliente con una cocción de hierbas medicinales.

La protección de la tierra heredada

Se cuentan mitos, suenan los tambores y se canta a su ritmo. Los participantes se sientan en círculo, en la oscuridad, sudan en el vapor que se genera, y hablan por turno. Cuando dije en esa cabaña que había soñado con un lobo y había llegado hasta allí, me dieron en el acto el nombre de ese espíritu: Lobo blanco.

Para los anishinaabe, el lobo es un símbolo de humildad y un puente entre comunidades.