Una tierra que da vida. El nombre que intentan registrar, como Patrimonio Mundial, Sophia y sus compañeros es Pimachiowin Aki, que significa “la tierra que da vida”. Resultó extremadamente difícil presentar el caso a la UNESCO porque no existían objetivos de protección fáciles de entender, como en el caso de grandes sitios arqueológicos o especies endémicas.

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Una Tierra que da Vida | los animales se adaptan al medio para sobrevivir

Una Tierra que da

En julio de 2018, más de diez años después de que comenzara el movimiento, se logró registrar la zona como el primer Patrimonio Mundial Mixto de Canadá. Podría decirse que las actividades realizadas para proteger la naturaleza de estos lugares han llegado al fin a su punto de partida.

Ese otoño me uní a la cacería de alces, algo que anhelaba hacer desde antes: acampar con una familia anishinaabe, pescar, recoger hierbas y, tras cerca de una semana, atrapar un alce. El despiece del alce no se considera un trabajo, sino un ritual con el que apreciar las bendiciones de la naturaleza.

Una Tierra que da

Churchill es una ciudad en la costa de la Bahía de Hudson en el límite norte de Northwoods. En el otoño de 2013 la visité por primera; es un lugar famoso porque muchos fotógrafos acuden a él para capturar imágenes de osos polares. Su alimento principal son las focas.

Las atacan cuando están descansando sobre el hielo marino, o cuando asoman por agujeros para respirar. Los osos se reúnen a mediados de noviembre, cuando el mar comienza a congelarse. En febrero de 2015 yo me hallaba cerca de Churchill, esperando a que algún osezno de tres meses saliera por primera vez de su madriguera al exterior.

Una Tierra que da

Llevaba doce días frente a la madriguera, a una temperatura de 50 grados bajo cero. Finalmente aparecieron unos oseznos. En aquel momento pude sentir de cerca la fuerza de los animales salvajes que viven en entornos tan hostiles como aquel.

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La protección de la tierra heredada

También tuve el privilegio de conocer al doctor Jim Duncan, quien me ayudó a lograr una comprensión más profunda del bosque. Duncan es un verdadero erudito de los búhos a nivel mundial, y lleva más de treinta años estudiando el cárabo lapón.

En la primavera de 2015, con su ayuda, conseguí fotografiar la incubación, la crianza y el momento en que las crías del cárabo abandonaban el nido, utilizando una torreta que construimos a cinco metros del suelo. Observamos también el anidamiento de cárabos norteamericanos, búhos chico y búhos cornudos.

La protección de la tierra heredada

Ninguna de las diversas especies de búhos construye sus propios nidos, sino que usa huecos de árboles y agujeros creados por pájaros carpinteros, o nidos de cuervos, águilas y halcones. Las preferencias del nido y los alimentos difieren según la especie, y el hábitat es también distinto.

Al aprender más sobre la amplia división de los búhos, descubrí también que existen pequeñas diferencias entre bosques, pese a que parezcan iguales. A medida que viajaba por Northwoods seguía publicando libros de fotografías cada pocos años. ¿Por qué pasé tanto tiempo visitando los mismos lugares?

La protección de la tierra heredada

A modo de respuesta, me gustaría mencionar el libro Mori no oku, mizuumi no hotori (En el bosque, junto al lago), una colección de escenas y palabras agregadas importantes para mí, así como Mori wa miteiru (El bosque está mirando), libro de imágenes para niños (ambos con Fukuinkan Shoten).

En ellos traté de imprimir la sensación de que no era yo quien miraba el bosque, sino el bosque quien me miraba a mí.