El puente Taushubetsu, conocido como “el puente fantasma”, se alza silencioso en medio de la sierra volcánica Higashi Daisetsuzan de Hokkaidō.

Construido en 1937 como puente ferroviario de la antigua línea Shihoro de ferrocarriles nacionales, estuvo en uso hasta 1955, cuando la construcción del lago Nukabira para la producción de energía eléctrica lo dejó sumergido en agua.

Las Cuatro Estaciones Del “Puente Fantasma” De Hokkaidō

En el lago Nukabira del Parque Nacional Daisetsuzan, en Hokkaidō, se alza un puente en arco de hormigón que amenaza con desmoronarse: es el puente Taushubetsu. Esta construcción por la que antiguamente circulaban trenes se ha convertido en un misterioso enclave turístico y recibe ahora el apodo de “el puente fantasma”.

El puente Taushubetsu se erigió en 1937 sobre el río del mismo nombre, afluente del Otofuke, cuando la antigua línea Shihoro de ferrocarriles nacionales que recorría la región de Tokachi (Hokkaidō) de norte a sur se amplió hasta la estación de Tokachi Mitsumata.

Sin embargo, la construcción del lago Nukabira para generar electricidad en 1955 lo dejó sumergido en el pantano. El tramo inundado de la línea Shihoro se inhabilitó y el Taushubetsu perdió su función. Abandonado en un lugar donde la huella humana casi no se deja ver, el puente sigue en pie, atestiguando la era del crecimiento económico acelerado en Japón.

Febrero. Una gruesa capa de hielo cubre la superficie del lago en el riguroso invierno de la región, en que la temperatura cae por debajo de los –25 ºC.

Mi amor por Hokkaidō me llevó a trasladarme allí desde mi Saitama natal. Empecé a fotografiar el puente Taushubetsu en 2005. Me acostumbré a frecuentarlo cuando me instalé en una zona de aguas termales cercana al lago Nukabira por trabajo.

Por aquel entonces la afluencia de visitantes era tan discreta que ahora costaría de imaginar y los expertos decían que el puente estaba a punto de venirse abajo. El puente muda de forma a medida que va desmoronándose.

Marzo. El río Otofuke fluye desde la derecha y desemboca en el lago Nukabira congelado, que se extiende al fondo de la imagen.

Al visitarlo a menudo, pensé que valía dejar constancia de su existencia y por ello llevo años registrando la evolución de su aspecto con el paso del tiempo. Aquellos restos envueltos por la impresionante naturaleza de la sierra Higashi Daisetsuzan de Hokkaidō, donde el cambio de estación es siempre tan abrupto, son un tema muy peculiar para la fotografía.

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En marzo, cuando el hielo se vuelve inestable, se prohíbe el acceso al lago, por lo que la zona queda prácticamente desierta.

La fluctuación constante del nivel de agua del lago hace que el paisaje se transforme a diario. El lago Nukabira acumula agua de cara al invierno, la estación con mayor demanda energética, por lo que alcanza su máximo nivel a finales de otoño.

El agua va descendiendo durante el invierno al aumentar la producción eléctrica y llega a su punto más bajo al comienzo de la primavera. El nivel del lago llega a fluctuar unos 30 metros. El puente Taushubetsu emerge y se sumerge con el agua todos los años.

La nieve dura hasta finales de abril.

Aunque las fechas varían de año en año, queda totalmente sumergido a finales de otoño y empieza el invierno bajo la superficie congelada del lago para resurgir del hielo en enero. El hecho de que se borre del paisaje a temporadas le ha valido el apelativo de “puente fantasma”.

Con sus 130 metros de largo y 11 de alto, el puente sufre daños incalculables con el proceso que vive todos los años al inundarse y luego emerger para quedar a merced de las ventiscas y de los potentes rayos del sol. Al hallarse en el interior de Hokkaidō, se ve expuesto a temperaturas inferiores a –25 ºC.

En mayo el paisaje se cubre de verde. La nieve derretida fluye hasta el lago y la superficie del agua se acerca a la base del puente.

El agua que penetra en su interior se expande al congelarse y la gruesa capa de hielo de la superficie va erosionando el hormigón. A pesar de las inclemencias ambientales a las que se ve sometido, el Taushubetsu sigue en pie tras más de medio siglo.

Han pasado ya más de sesenta años desde que el puente quedara abandonado y su derrumbe, que siempre se ha considerado inminente, está cada vez más cerca.

Junio. Los escombros generados por el desprendimiento progresivo de la pared se acumulan en la base.

Junio. Antaño circulaban trenes por encima del puente.

Julio. El puente en arco se refleja perfectamente en la superficie del lago los días sin viento, por lo que también recibe el nombre de “puente de las gafas”.

Julio. El puente se integra con el entorno, bajo el cielo de verano que cubre Hokkaidō.

En Hokkaidō empieza a refrescar en la segunda quincena de agosto.

Septiembre de 2020; son rarísimos los años en que el fondo del lago sigue seco en este mes.

En octubre va creciendo el agua acumulada para el invierno, por lo que un 70 % de la estructura queda sumergido.

Octubre. A medida que avanza el otoño, el puente queda casi totalmente hundido en el lago.

Cuando el nivel del agua baja en diciembre, el puente, cubierto de una fina capa de hielo, empieza a reaparecer.

Diciembre. El puente va emergiendo, atravesando una capa de hielo que se hace más gruesa día a día.