Ningyō Kuyo (人形供養) o Funeral de las Muñecas es un ritual que se lleva a cabo dos veces al año (en primavera y en otoño) en el templo Hōkyō-ji de Kioto, conocido como el “Templo de las Muñecas“.

Durante la Edad Media, Kugon Risho Zenni, una hija del emperador Gomizuno, decidió vivir aquí, por lo que Hōkyō-ji se convirtió en un monzeki, es decir, un templo dirigido por un miembro de la familia imperial japonesa. Desde entonces, las princesas imperiales han practicado aquí el budismo.

Ningyō Kuyo (人形供養) | Funeral de las Muñecas

Ningyō Kuyo (人形供養)

Surgió entonces una curiosa costumbre: las princesas recibían a menudo muñecas de sus padres, los emperadores, con el cambio de las estaciones del año o para celebrar determinados eventos. De ese modo intentaban mitigar los rigores de una forma de vida más austera que la de palacio.

En la actualidad Hōkyō-ji todavía tiene muchas de estas muñecas cuidadosamente conservadas. En Japón, las creencias religiosas (particularmente el sintoismo) son animistas, lo que significa que a los objetos inanimados se les otorga alma.

Ningyō Kuyo (人形供養)

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Así, existe la creencia en un cierto tipo de espíritu llamado tsukumogami (付喪神), criaturas que surgen cuando un objeto llega a los cien años de edad. Los objetos con forma humana se cree que son especialmente susceptibles a de convertirse en tsukumogami y, para algunas personas, los objetos con tsukumogami tienen algo alma.

Ningyō Kuyo (人形供養)

Pues bien, el templo Hōkyō-ji celebra su Ningyō Kuyo (人形供養) o Funeral de las Muñecas con el fin de calmar los ánimos de los muñecos que ya no son necesarios o que se han estropeado con el paso del tiempo.

Con este ritual funerario, los dueños de los muñecos se sienten mejor, al darles una despedida más digna que el simple gesto de tirarlos a la basura, agradeciendo todos los años que han pasado con ellos, al ser un elemento integral de la educación de un niño. Se trata de un ritual budista realmente extraño.

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