El desconocimiento en Miyazaki. El Príncipe de las Gyōza de Miyazaki, Tsuneyoshi Hiroyuki, compartió conmigo cómo había conocido las empanadillas de dicha localidad. “Supe lo ricas que estaban las empanadillas de Miyazaki cuando estuve en un festival de degustación que se celebraba en Kanda (Tokio).

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El Desconocimiento en Miyazaki

El Desconocimiento en Miyazaki Miyazaki se abre paso entre Utsunomiya y Hamamatsu como capital de las ‘gyōza’

Justo coincidió que en esa época me dedicaba a escribir a caballo entre Miyazaki y Tokio”, relata Tsuneyoshi.

Siempre que iba a Miyazaki, investigaba a conciencia: a cada persona que veía le preguntaba con qué frecuencia comía empanadillas. Muchas respondían, como apenadas, que solo alrededor de una vez a la semana.

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Tsuneyoshi se emocionaba muchísimo, puesto que le parecía una barbaridad y había descubierto que Miyazaki era un paraíso de las gyōza que era necesario dar a conocer. A decir verdad, no es un plato que yo coma con tanta frecuencia, pero la reacción alborotada de mi interlocutor me resultó curiosa.

Inmediatamente se puso en contacto con Onodera Chikara, responsable de un festival especializado en gyōza y posterior fundador de la Asociación de las Empanadillas a la Plancha, para informarle de lo que ocurría en Miyazaki. Congeniaron desde el principio.

El Desconocimiento en Miyazaki Miyazaki

De esa animada conversación surgió la idea de organizar actividades en Miyazaki con el objetivo de hacer que la población local cambiara de perspectiva sobre ese plato que tanto comían.

Aunque los habitantes de la ciudad eran felices comiendo empanadillas simplemente por placer, estos dos fanáticos no estaban dispuestos a permitir que un paraíso de esa especialidad culinaria quedara en el olvido. Durante la entrevista también le pedí al Príncipe que se explayara sobre lo que él consideraba maravilloso de las empanadillas de Miyazaki.

 Miyazaki se abre paso entre Utsunomiya y Hamamatsu como capital de las ‘gyōza’

“La cultura de Miyazaki en torno a las empanadillas es peculiar. Cuando la gente va a casa de algún familiar o amigo, lleva de regalo las gyōza que más le gustan. Además, en muchos hogares acostumbran a comprar una gran cantidad de empanadillas en su local favorito y siempre tienen reservas en la nevera.

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También hay quienes les regalan una parte a los vecinos”, explica Tsuneyoshi. Esto me hizo pensar que las empanadillas estaban muy presentes en el día a día de los habitantes de Miyazaki.

“En ocasiones como esas resultan muy útiles los comercios especializados en empanadillas que son similares a las tiendas de comida preparada y que trabajan codo con codo con la comunidad. Todo el mundo elige un establecimiento de su zona en el que comprar con frecuencia, así que las cadenas comerciales no tienen cabida aquí. Por ejemplo, incluso Gyōza no Ōsho [un gigante del sector] solo aguantó unos seis años”, señala.

Esto último me pareció increíble y me recordó a lo que ocurre en Kagawa con los restaurantes de udon de la cadena Marugame Seimen, que lo tiene sumamente difícil en esta prefectura. En el transcurso de la entrevista, me llevé otra sorpresa y aprendí algo nuevo.

“Por lo general, la gente moja las empanadillas en salsa de soja mezclada con vinagre y condimentada con aceite de sésamo picante. Sin embargo, en Miyazaki hay muchas más opciones disponibles. Por algo siempre se ha dicho que este es el paraíso de las salsas para mojar”, cuenta Tsuneyoshi.

“La verdura de cultivo local es sabrosa y se come cruda con frecuencia, de ahí que haya una amplia selección de aliños que también se utilizan para aderezar las empanadillas. Por ejemplo, el Hyūganatsu les va sumamente bien. Están de muerte con miso, con yuzukoshō, con ponzu… En definitiva, se pueden comer de muchas formas”, prosigue.

Quién lo diría.