La costumbre de atar a los gatos habría perdurado hasta el siglo XVI aproximadamente, dado que en 1602 la Delegación del Sogunato en Kioto promulgó una ordenanza bajo la cual había que dejar sueltos a los felinos. El motivo de la misma era paliar el grave problema, fruto de la urbanización, en el que se habían convertido los daños causados por los ratones.

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La costumbre de atar a los gatos | La pérdida de las leyendas

nekomata

No obstante, parece ser que había dueños que seguían atando a sus mininos para evitar que se los robaran, puesto que estos animales habían cobrado popularidad como mascotas de gran valor.

Se dejó de atar a los gatos y a los perros a partir de 1685, año en el que el quinto sogún de los Tokugawa, Tsunayoshi, lo prohibió como parte de sus ordenanzas de protección animal. En la actualidad, sin embargo, lo más frecuente es tener a los gatos dentro de casa. “Se evita que contraigan enfermedades o sean atropellados, de ahí que vivan más años.

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De todos modos, tampoco es que se pueda decir que llevan una vida feliz. Son propensos a sufrir de piedras en los riñones y cistitis idiopática, dolencias que, según los últimos estudios, podrían estar causadas por el estrés, entre otros factores. Además, cada vez hay más gatos obesos.

Durante unas pruebas llevadas a cabo con vistas a crear un índice de masa corporal para gatos, se descubrió que cerca de la mitad de los mininos de Japón tiene sobrepeso.

Un viaje por Japón para descubrir las leyendas sobre los gatos

En estos momentos la pandemia ha provocado un aumento en el número de personas que desean tener una mascota que las ayude a relajarse, lo cual ha causado que se dispare el valor de los gatos hasta niveles similares a los del período Edo. Es una situación un tanto complicada desde el punto de vista mental”, declara Iwazaki.

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Un viaje por Japón para descubrir las leyendas sobre los gatos

Además de desear que los gatos actuales vivan felices, el experto quiere hacer todo lo posible para preservar las leyendas sobre los mininos japoneses. “Muchos documentos se perdieron durante la guerra o por los desastres naturales y cada vez hay menos personas conocedoras de la tradición oral.

Me gustaría que se divulgara en el extranjero la información de que dispongo, de ahí que, por lo pronto, me interese publicar una traducción al inglés de Waneko no ashiato [Tras las huellas de los gatos japoneses], libro en el que hago un recorrido por las leyendas sobre gatos de Tokio.

La costumbre de atar

Además, me gustaría recopilar las historias de las 47 prefecturas de Japón, no solo las de la capital. La pandemia está afectando a los templos y los santuarios del país; por este motivo, espero que estos lugares aprovechen las leyendas autóctonas que giran en torno a los mininos y las incorporen a las iniciativas de revitalización local”, sentencia Iwazaki.

Imagen del encabezado: La estatua de piedra de un gato colocada a la entrada del edificio principal del santuario Nanbu, conocido también como Nekomata Gongen. Todas las fotografías que aparecen en el artículo son de Iwazaki Eiji, salvo que se indique lo contrario en los créditos.