Una desmedida afición que dejó perplejos a los misioneros. Sobre él sabemos que se inició en la ceremonia del té a los 17 años, como parte de la formación que entonces se consideraba necesaria para que el futuro responsable del negocio familiar obtuviese una cierta cultura y aprendiese buenas maneras.

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Una Desmedida Afición Que Dejó Perplejos A Los Misioneros

Sen no Rikyū

La etapa final del segundo shogunato histórico, el de Muromachi, fue una época de grandes convulsiones, pues el bakufu o Gobierno del shōgun había perdido el control sobre grandes porciones del país y los señores feudales regionales luchaban unos contra otros por el dominio del territorio.

La ciudad de Sakai floreció como puerto abierto al comercio con la China Ming (1368-1644) y desde mediados del siglo XVI empezaron a arribar a su puerto también barcos procedentes de España y Portugal, convirtiéndose en un verdadero emporio comercial internacional.

Sen no Rikyū

En Sakai, la ceremonia del té era un acto social de gran aceptación, que promovía un trato respetuoso e igualitario cuando había que negociar tanto entre comerciantes, como entre estos y los bushi. El matcha o té verde en polvo se consigue moliendo en el mortero hojas jóvenes del té, previamente cocidas al vapor y puestas a secar.

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Sen no Rikyū

El agua hirviendo se vierte sobre el polvo en el mismo tazón en el que se bebe el té. Alrededor de estas vasijas, tratadas con devoción, se creó toda una cultura. La misma afición a las vasijas chinas que se difundió por Europa junto con el té, existía también en Japón.

Pero si en Europa el objeto de emulación fue principalmente la porcelana china, los japoneses se fijaron también en la alfarería de la península coreana, cuyas vasijas fueron ampliamente utilizadas como tazones para el té, y usaron igualmente la cerámica china, que en su lugar de origen nunca fue demasiado apreciada.