Aprenderlo todo de las hortensias. Chūichi empezó a plantar brotes de hortensia en el campo donde cultivaba verduras para el consumo de su familia. Probó con brotes de distintos tipos y plantó unos esquejes. Todo lo hacía de forma autodidacta: “No lo aprendí de nadie. Las hortensias me lo enseñaron todo”.

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Aprenderlo Todo de las Hortensias

Ajisai-yama Aprenderlo Todo de las Hortensias

Tras diez años probando y aprendiendo de sus errores, el camino de hortensias llegó hasta el mausoleo familiar. Para entonces las flores de Chūichi habían ganado reputación en la zona y cada vez más personas acudían a pasear entre ellas: “Cuando me alaban las hortensias por lo bonitas que son, me entran ganas de plantar más”.

El camino de hortensias se extendió hasta la cima del monte y luego hacia la salida, en dirección al monte Kompira y Seoto, donde también decoran las laderas. El monte era originalmente un bosque de cedros. Hubo que aclarar los árboles para que la luz del sol llegara a las hortensias y subirse a los cedros y podarlos.

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Si el suelo se erosionaba a causa de tifones o lluvias torrenciales, había que arreglarlo. Si aumentaba el número de visitantes, había que ensanchar el camino y construir zonas de descanso y aseos. Chūichi buscó el tiempo necesario para cultivar un bosque de hortensias mientras dirigía una empresa.

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Nunca permitió que su esposa Miki, que falleció hace seis años, lo ayudara: “¿Cómo vas a pedir a alguien que te ayude en algo que no da dinero? Me levantaba todos los días a las 4 y me encargaba del monte antes de ir al trabajo. Por aquel entonces, los únicos días de descanso público eran el primer y el tercer domingo del mes.

Pasaba mis días libres cubierto de barro y me cambiaba de ropa tres o cuatro veces al día. Le pedía a mi mujer únicamente que me hiciera la colada. La fastidiaba mucho, pero luego, cuando yo no estaba, presumía de Ajisai-yama”.