La bahía de Matsushima, uno de los tres mejores paisajes de Japón, muestra diferentes facetas dependiendo del lugar desde el que se mire. Entre ellas las más conocidas por su belleza son las “Cuatro grandes vistas de Matsushima”.

A finales del período Edo (1603-1868), el erudito confuciano del dominio de Sendai Funayama Mannen seleccionó estos lugares escénicos y les dio nombres acordes con su paisaje.

Éstos son: Sōkan, la “gran vista” de Ōtakamori de Higashi Matsushima; Reikan, la “hermosa vista” de Tomiyama, Matsushima; Yūkan, la “vista serena” de Ōgitani, también en Matsushima; e Ikan, la “vista solemne” de la montaña Tamonzan en Shichigahama.

La bahía de Matsushima: de los mejores paisajes de Japón

La bahía de Matsushima

El número de turistas que se desplazan en coche para recorrer todos estos enclaves ha ido aumentando en los últimos años ya que cada uno de los miradores da una impresión muy diferente de la isla.

Ōtakamori es una colina de 105,8 metros situada casi en el centro de la isla Miyato en la ciudad de Higashimatsushima. Desde su cumbre no hay nada que obstruya la vista, lo que permite divisar toda la bahía de Matsushima, una paisaje verdaderamente “espectacular” tal y como indica su nombre.

Los bancos convenientemente colocados invitan a sentarse y contemplar la que muchos consideran la vista más dinámica de la bahía.

La bahía de Matsushima

Viajando hacia el interior desde el centro de Matsushima, un estrecho sendero forestal lleva hasta Tomiyama, donde se encuentra el templo Ōgyōji, y en la cima se encuentra el pabellón que alberga el Tomiyama Kannon, una imagen de Buda que se cuenta como una de las “tres famosas estatuas de Kannon de Ōshū”, un antiguo nombre de la región que incluye a Miyagi y varias prefecturas circundantes.

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Una caseta, que es el mirador de Tomiyama, se encuentra en medio de un espeso bosque de cedros, pinos y abetos, y es el único lugar donde la vista es clara. Contemplar el elegante “Reikan” desde el silencioso jardín del templo hace que uno olvide el paso del tiempo.

La bahía de Matsushima

Si el visitante sigue la bahía de Matsushima hacia la ciudad de Rifu y pasa por la señal de la Ruta 45, se encontrará con un aparcamiento al avanzar hacia el bosque. Unos escalones de piedra ligeramente empinados llevan al mirador que está en la cima. Aquí la bahía de Matsushima se extiende ante la vista como un abanico abierto.

De ahí que el nombre del lugar se llame Ōgidani, “el valle del abanico abierto”. Entre las cuatro vistas clásicas de Matsushima, este lugar fue bautizado como “Yūkan” y es especialmente famoso por sus impresionantes amaneceres. En otoño, incluso las hojas se vuelven rojas creándose así una atmósfera etérea.

Tamonzan es un lugar pintoresco situado cerca de la central térmica de Sendai en la ciudad de Shichigahama. Si baja por la pendiente desde el aparcamiento hacia el norte, encontrará en medio del bosque el pequeño pabellón de Bishamon-dō. El mirador está situado justo detrás del pabellón y ofrece una magnífica vista de la bahía de Matsushima llamada “Ikan”.

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La vista de islas como la de Mahanashi-jima y Jizō-jima y los barcos que se abren camino entre ellas ofrece un panorama diferente de la bahía del que se ve desde la ciudad de Matsushima. El parque Saigyō Modoshi no Matsu es conocido por su peculiar nombre: fue puesto en honor a Saigyō (1118-1190), un poeta y monje viajero de la segunda mitad del periodo Heian.

La leyenda dice que se topó bajo un enorme pino con un niño que le preguntó un acertijo zen que no pudo resolver. Este fracaso causó que el monje regresara por donde había venido (el modoshi del nombre del parque) y abandonara su plan de visitar Matsushima. Hoy en día, la zona está densamente plantada de cerezos.

Los árboles florecen gloriosamente entre mediados y finales de abril proporcionando una zona atractiva tanto para ver las flores como para disfrutar del gran panorama de la bahía de Matsushima.