La relación con el clan Tokugawa y el templo Zōjōji. Según los preceptos de la secta Jōdo, cualquier persona que recite la invocación “namu Amida butsu” tendrá asegurada la entrada al paraíso, conocido como la Tierra Pura en dicha escuela. Esta secta fue fundada en el año 1175 por el monje Hōnen, inspirado por las ideas del monje chino Zendō.

En el centro de la capilla de adoración del pabellón principal del Zōjōji se encuentra una estatua de madera de Amitabha, a quien está dedicado el pabellón. A ambos lados de esta, están consagradas sendas estatuas de los grandes maestros Hōnen y Zendō.

La relación con el clan Tokugawa y el templo Zōjōji

El templo Zōjōji fue establecido en el año 1393 por Shōsō, gran maestro y monje de octava generación de la secta Jōdo. Eligió como ubicación el área de Kaizuka, provincia de Musashi (actualmente zona de Kioichō, distrito de Chiyoda), al oeste del castillo de Edo.

Desde su fundación, el templo era la sede de la secta Jōdo en la zona este de Japón, pero su florecimiento real se dio a partir de 1590, cuando Tokugawa Ieyasu se trasladó a Edo.

La relación con el clan Tokugawa y el templo Zōjōji

La relación de los Tokugawa con la secta Jōdo se remonta a los tiempos del clan Matsudaira (establecido en Mikawa, este de la prefectura de Aichi), su linaje ascendente, cuyos miembros ya eran fervorosos creyentes de esta escuela.

De acuerdo con el monje Matsunaga, antes de trasladarse a Edo, Ieyasu solicitó consejo al Daijuji (ciudad de Okazaki, prefectura de Aichi), templo familiar de los Matsudaira, donde le dieron referencias del Zōjōji.

La relación con el clan Tokugawa y el templo Zōjōji

El templo Daijuji fue establecido por Gutei, uno de los discípulos nieto del gran maestro Shōsō, quien después se convertiría en el monje mayor de vigésimo tercera generación a cargo del Chion-in de Kioto, templo hermano del Zōjōji. El Zōjōji se encontraba muy cerca del castillo de Edo, residencia de Ieyasu.

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El shogun quedó fascinado con Zonnō, el monje titular, y decidió hacer del Zōjōji su templo familiar. El templo fue trasladado a su ubicación actual en la zona de Shiba en 1598, antes de que Ieyasu se convirtiera en shogun.

Se dice que para proteger el castillo de Edo de la entrada de espíritus malignos, el Gobierno de Tokugawa estableció el Zōjōji en dirección suroeste y, en 1625, el templo Kan’eiji en dirección noreste, ambas consideradas localizaciones no auspiciosas.

Tras su muerte, Ieyasu fue consagrado como deidad en el santuario de Nikkō Tōshō-gū (prefectura de Tochigi), por lo que el mausoleo de Taitoku-in, dedicado al shogun Hidetada, fue el primer sepulcro del clan Tokugawa del que el Zōjōji estuvo a cargo.

Iemitsu, tercer shogun Tokugawa, tiene su tumba en el templo Rinnōji de Nikkō, y algunos otros shogunes Tokugawa fueron enterrados en el templo Kan’eiji, por lo que en el Zōjōji descansan los restos de Ienobu, Ietsugu, Ieshige, Ieyoshi e Iemochi; sexto, séptimo, noveno, decimosegundo y decimocuarto shogunes Tokugawa, respectivamente.

Cada uno de ellos contaba con un imponente sepulcro. Desgraciadamente, todos se perdieron en incendios durante la Segunda Guerra Mundial y posteriormente fueron enterrados en conjunto en el sepulcro de los shogunes Tokugawa.