Entre las vistas otoñales más impresionantes de Kioto están el templo Eikandō, famoso por sus arces; el santuario Kitano Tenmangū iluminado; el templo colorado Ninnaji, Patrimonio de la Humanidad o el templo Tōfukuji, donde se pueden ver los colores del otoño desde los puentes.

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Las Vistas Otoñales Más Impresionantes De Kioto

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Las linternas Kasuga, que se alinean en los escalones de piedra a lo largo del acceso al santuario principal, son muy populares entre los turistas. Es la sede central de los cerca de 450 santuarios Kifune que hay en Japón, conocidos por traer buena suerte en el matrimonio.

Hay numerosos puntos paisajísticos con follaje otoñal a lo largo del río desde la estación Kibuneguchi del Ferrocarril Eléctrico de Eizan hasta el acceso al santuario principal. Entre ellos destacan las estampas del valle visto desde el área de descanso de Ryūsenkaku y el monte Kurama teñido con colores otoñales.

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Genkōan fue construido en 1346 como un lugar de retiro por Tettō Gikō, quien se hizo cargo del templo Daitokuji, de la secta Rinzai, después de unirse a la escuela del gran maestro conocido como Shūhō Myōchō. En su salón principal encontramos las famosas “Ventana de la Iluminación”, de forma redonda, y “Ventana de la confusión”, que es cuadrada.

En otoño, las ventanas recortan el bello follaje otoñal del jardín. Este es uno de los templos más grandes de Japón. Fue construido en 1236 y es el templo principal de la escuela Tōfukuji perteneciente a la secta budista Rinzai.

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El templo es famoso por sus 2.000 arces cuyas hojas se tornan rojas en otoño y por sus espectaculares vistas del pintoresco valle de Sengyokukan desde los dos puentes Tsūtenkyō y Gaunkyō. El Jingoji, donde Kūkai fue el primer abad principal, es el templo principal especial de la secta budista Kōyasan Shingon.

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El templo es famoso desde hace mucho tiempo por su follaje otoñal, y los árboles coloridos reciben a los visitantes desde el puente Takao sobre el río Kiyotaki, donde comienza el acceso al mismo. Todo el vasto recinto del templo está teñido de rojo y amarillo, y la vista desde el pabellón Jizōin hacia el Kinʼunkei e, otoño también tiene fama de ser espectacular.

El santuario de Kitano Tenmangū, famoso por sus ciruelos, es también un enclave conocido por su follaje otoñal.

En la parte oeste del recinto del santuario, donde se queda parte del “Odoi”, un terraplén construido por Toyotomi Hideyoshi, se encuentra el Jardín del Arce que alberga unos 350 arces que cambian de color en otoño, los cuales son iluminados por la noche durante un tiempo limitado.