Los Extraordinarios Paisajes De Año Nuevo En El Archipiélago De Gotō. En las mismas fechas del festival Hetomato, el archipiélago de Gotō ofrece paisajes magníficos y exclusivos de esa época. Enero es el mes en el que el aire es más limpio, lo que da un toque fantástico a los amaneceres y atardeceres del lugar.

Especialmente impresionante es la vista desde la bahía de Arikawa, en la isla de Nakadōri (Kamigotō), donde se pueden apreciar pequeños islotes dispersos y el movimiento de las embarcaciones en la bahía; un paisaje que nos hace olvidar el paso del tiempo.

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Para aprovechar que muchas personas regresan a sus lugares de origen durante este periodo, en la isla de Nakadōri se celebra la ceremonia de mayoría de edad en el santuario de Aokata como parte de las festividades de Año Nuevo.

Los jóvenes que acaban de cumplir la mayoría de edad y se integran como nuevos miembros de la sociedad de adultos asisten a la ceremonia ataviados en sus mejores galas.

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Otro de los atractivos del archipiélago de Gotō es justamente este, que se puede disfrutar en el mismo mes de una ceremonia sumamente formal para los nuevos adultos y al mismo tiempo de un festival extravagante, algo que sería impensable en las grandes ciudades.

Cada estación del año tiene su atractivo en el archipiélago de Gotō, pero el verano es especialmente fantástico. Podrán disfrutar de playas hermosas como la de Takahama (isla de Fukue) con sus aguas cristalinas y su costa poco profunda. La arena blanca, el verde de las cordilleras y un mar de diversos tonos turquesa crean un paisaje conjunto excepcional.

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En las playas del archipiélago de Gotō podrán experimentar en carne propia la magnificencia de la naturaleza. Además del mar, también cuenta con cascadas y bosques, un paraíso natural. En el verano del archipiélago de Gotō tampoco podemos olvidar las danzas nenbutsu de Obon, particulares de cada región.

Su denominación cambia según el lugar, conocidas como chankoko en Fukue, ōmondē en la isla de Sagano, oneonde en Tomie y kakeodori en Tamanoura, pero todas coinciden en el uso de platillos metálicos shō y de tambores taiko. Las vestimentas que se utilizan en estas danzas son también particulares de cada región.

Los bailes, el ritmo de los instrumentos y los cantos crean una atmósfera exótica que emociona y nos hace recordar que este archipiélago fue la puerta de entrada de las influencias culturales del continente. El archipiélago de Gotō es multifacético gracias a la riqueza de su naturaleza y de sus festivales.

Cada vez que lo visito corroboro la profundidad de estos y apenas subo al ferri de vuelta a casa ya estoy planeando cuándo regresar. Este archipiélago es un lugar lleno de historia y romanticismo en el que convergen festivales extravagantes exóticos y tesoros de la naturaleza.