La corneja negra y el cuervo picudo, los córvidos más comunes en Japón. Según la taxonomía zoológica, el género Corvus de la familia de los córvidos abarca 47 especies de distintas partes del mundo.

Antes de seguir leyendo recuerda que esta es una segunda parte, aquí puedes encontrar la primera.

La Corneja Negra Y El Cuervo Picudo | Los Córvidos En Japón

La Corneja Negra

Como indicábamos arriba, en Japón habitan cinco de ellas: la corneja negra, o hashibosogarasu (Corvus corone), el cuervo picudo, o hashibutogarasu (Corvus macrorhynchos), la graja, o miyamagarasu (Corvus frugilegus), la grajilla oriental, o kokumarugarasu (Corvus daauricus), y el cuervo grande, o watarigarasu (Corvus corax).

La corneja negra y el cuervo picudo están presentes durante todo el año, independientemente de la estación. La presencia predominante de la corneja negra y el cuervo picudo hace que en Japón la palabra karasu (cuervo) suela usarse para designar a estas dos especies. En el presente artículo también la adoptaremos con este sentido.

Por otro lado, las especies de córvidos que migran del continente a Japón en invierno son la graja (Corvus frugilegus), la grajilla oriental (Corvus daauricus) y el cuervo grande (Corvus corax). Por ahora, el cuervo grande solo migra a Hokkaidō. Resultan especialmente interesantes las tendencias que muestra la graja en las últimas décadas.

La Corneja Negra

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La graja, que hasta en torno a 1970 solo migraba a la región de Kyūshū, empezó a llegar también a la región de Chūgoku en los años ochenta y a prefecturas de la costa del Mar del Japón como Niigata y Akita en los noventa, hasta extenderse por todo el archipiélago.

Aunque no es equiparable a los cambios de distribución de los peces como consecuencia del calentamiento global, el mapa de la distribución de los cuervos en Japón también muestra una transformación paulatina. El cuervo grande tiene una presencia cada vez más amplia en Hokkaidō.

A pesar de que no hay estadísticas que lo respalden, se dice que su migración se intensificó cuando aumentó el número de cadáveres de ciervo abandonados debido a la popularización de la caza de ezoshika (Cervus nippon yesoensis, especie de ciervo autóctona de Japón).