Las cuentas del seguro de empleo, en la cuerda floja. Además de que la mayoría de los trabajadores irregulares se quedaron sin empleo por no poder beneficiarse del subsidio de empleo por la pandemia, la financiación de las ayudas públicas va escasa de fondos.

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Las Cuentas del Seguro de Empleo, en la Cuerda Floja

El subsidio de empleo se gestiona en las cuentas del seguro de empleo y hasta ahora se financiaba mediante las cuotas del seguro que abonaban las empresas y los trabajadores. No obstante, las condiciones especiales de concesión de la ayuda dispararon el monto dedicado a las asignaciones, que asciende a 5 billones de yenes entre el año fiscal 2020 y la actualidad.

Como el año fiscal 2020 ya no pudo cubrirse con las cuotas del seguro de empleo, hubo que recurrir a las reservas acumuladas con contribuciones pasadas y los fondos quedaron casi agotados. Pero tampoco bastó con eso y hubo que sacar casi 1 billón de impuestos de las cuentas generales del Estado.

La situación financiera no ha hecho más que empeorar en 2021, por lo que es inevitable echar mano del presupuesto general.

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El Gobierno considera reducir el gasto recortando gradualmente las asignaciones, pero, a menos que logre elevar el monto de las cuotas, es posible que a partir de 2022 haya que seguir supliendo las subvenciones de empleo con los ingresos tributarios. Parece difícil que los contribuyentes vayan a aceptar dicha medida de buen grado.

El secretario de la oenegé Moyai, Ōnishi Ren, explica que este tipo de situaciones suelen derivar en ataques personales basándose en su propia experiencia: “En la crisis financiera de 2008, las ayudas públicas a la subsistencia desencadenaron un linchamiento.

Cuando estábamos en plena crisis, todo eran presiones para que asignaran fondos y aplicaran medidas de emergencia, pero, una vez pasó, les criticaron porque se habían producido cobros indebidos”.

Ōnishi apunta también que, en el caso del subsidio de empleo, a quien debemos señalar es a las empresas que se apropian indebidamente de las ayudas y que es un error terrible usar como chivo expiatorio a los empleados que se encuentran en situación de precariedad.