En aquel entonces nos limitamos a hacer un poco de turismo y volvimos en bus a Moji. Tampoco tenía idea de que ese lugar había sido el escenario de la firma de un tratado importante. Esto se debe a que en chino no se lo conoce como el Tratado de Shimonoseki, sino como el Tratado de Bakan, de ahí que no asociara el lugar con el pacto.

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Un Poco De Turismo | Shimonoseki

Todo Comenzó En Shimonoseki

Algo más de una década después volví a Shimonoseki y me encontré con un tiempo espléndido, ni una sola nube en el cielo. Situada en el extremo occidental de la isla de Honshū, esta ciudad portuaria está rodeada de mar en tres direcciones y rezuma siempre el olor salino del mar y el hedor a pescado, arrastrados ambos por la brisa marina.

Cuando el viento sopla fuerte, hace un poco de fresco y el pelo, que ondea al viento, acaba dándome en la cara, lo cual es muy molesto. Encima, la grasa del pelo hace que se me ensucien enseguida los cristales de las gafas. Me alojé cerca de Buzenda, uno de los mejores barrios comerciales de la ciudad.

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Cuando digo “barrio comercial”, no me refiero a un lugar similar a Ginza o a Kabuki-chō, sino a una zona donde simplemente hay varios edificios donde conviven bares de todo tipo. Para una persona acostumbrada al bullicio de Tokio, sinceramente, era un lugar tranquilo.

Todo Comenzó En Shimonoseki

El día siguiente me dirigí sin más dilación al restaurante Shunpanrō, el lugar donde se firmó el Tratado de Shimonoseki, bajo el sol cegador de la costa.

No obstante, he de puntualizar que la casa donde realmente se firmó el tratado en 1895 fue pasto de las llamas durante un bombardeo en 1945, por lo que el edificio que se conserva en la actualidad se reconstruyó después de la Segunda Guerra Mundial y fue restaurado totalmente en 1985.