Un redescubrimiento que disparó la popularidad turística de Settaya. Los almacenes de Settaya sufrieron daños en el terremoto de Chūetsu que azotó Niigata en 2004.

Antes de seguir leyendo tienes que saber que esta es la segunda parte, aquí puedes leer la primera.

Un Redescubrimiento Que Disparó La Popularidad Turística

Un redescubrimiento que disparó la popularidad turística de Settaya

Sin embargo, esta tragedia dio origen a una organización sin fines de lucro para la preservación de los almacenes que, junto con el apoyo de la gente de la localidad, ayudaron a la reconstrucción y al descubrimiento de un nuevo atractivo en Settaya. El tesoro que estaba escondido en el distrito eran los edificios de Kina Safuran-shu Honpo.

Yoshizawa Nitarō, fundador de Kina Safuran-shu Honpo, nació en 1863 en Jōmyō, aldea de Koshi, pueblo colindante con Settaya.

Un redescubrimiento que disparó la popularidad turística de Settaya

A los 17 años entró a trabajar en una botica donde aprendió sobre remedios chinos y alcanzó el éxito cuando sacó a la venta su producto Kina Safuran-shu, una bebida alcohólica medicinal que mezclaba azafrán, canela, clavo y miel, entre otros ingredientes. En 1894 se trasladó a Settaya y empezó a trabajar también en la producción de whisky y vino.

Consiguió una gran fortuna con el éxito de su vino Jūjirushi. Yoshizawa era un investigador activo cuyo carácter sin duda armonizaba con el ambiente libre que reinaba en Settaya desde el periodo Edo.

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También era un gran aficionado a la arquitectura y la jardinería, y en sus terrenos, que alcanzaban unos 7.600 metros cuadrados, construyó varios edificios y jardines de gran lujo. Nitarō murió en 1941 a los 78 años y tras la Segunda Guerra Mundial decayó la producción de su empresa.

Los descendientes de la familia Yoshizawa lograron conservar las propiedades, pero no hacerse cargo por completo del cuidado que necesitaban las construcciones y los jardines, por lo que cayeron en el abandono y en el olvido por parte de los habitantes de la localidad. Debido a los terremotos, las decoraciones kote-e y los jardines sufrieron daños.

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La fortuna de un particular no era suficiente para restaurarlos. La agrupación que estuvo a cargo de la restauración se sorprendió al descubrir los kote-e y decidió que eran lo suficientemente valiosos para conservarlos, por lo que se solicitó que fueran registrados como bienes culturales tangibles de Japón.

En el año 2006 el almacén principal decorado con kote-e consiguió dicha designación, gracias a lo cual pudieron recibir fondos de parte del Gobierno para su restauración. El desherbaje y la limpieza de los jardines comenzaron en 2009 con el apoyo de voluntarios universitarios y de la población local.

Poco a poco resurgió el atractivo estilo de las construcciones planeadas por Nitarō. Dentro de los edificios también se encontraron libros, obras de arte y otros objetos antiguos de gran valor.

En el año 2013 se creó una asociación ciudadana para la protección de Kina Safuran-shu Honpo y, al mismo tiempo que se llevaban a cabo las reparaciones, las instalaciones abrieron sus puertas al público los fines de semana a partir de 2015.

Muchos consideran que en el almacén principal se encuentran los kote-e más magníficos de Japón, lo que ha atraído a muchos turistas de todo el país.