Una construcción que destila la estética de los Maeda al mismo tiempo que disipa las amenazas hacia el Gobierno shogunal. El pabellón de Buda, construido con madera de zelkova de Japón, también es un tesoro nacional. El techo, de placa de plomo, es un vestigio que solo sobrevive aquí y en el portal Ishikawa del castillo de Kanazawa.

Antes de seguir leyendo recuerda que esta es la tercera parte, aquí puedes encontrar la segunda.

Una Construcción Que Destila La Estética De Los Maeda

Una Construcción Que Destila

Los cimientos, por su parte, fueron construidos por el grupo Anōshū, maestros de la construcción de muros de piedra para castillos. En el centro del altar se encuentra consagrada una imagen de Buda y a su izquierda y derecha, respectivamente, están colocadas sendas estatuas de Samantabhadra y Manjusri.

En la parte posterior hay una pared que representa el lugar donde Buda recibe a las almas en el paraíso. Las vetas de la madera asemejan un hermoso mar de nubes. A sus lados hay dos columnas de unos 13 metros de altura de troncos de zelkova que, se dice, tenían más de 600 años.

Una Construcción Que Destila

El techo y el alero fueron montados con una estructura meticulosamente encajada, por lo que esta construcción es antisísmica. El pabellón fue construido en el año 1659, poco tiempo después de que se completara una magnífica remodelación del santuario Nikkō Tōshōgū, donde está consagrado Ieyasu.

La forma en la que fueron montados y el estilo de ambas construcciones son muy parecidos, pero el templo dedicado a Toshinaga tiene un gusto más sobrio y tranquilo. En contraste con el colorido y los tallados del Tōshōgū, en el Zuiryūji se pueden admirar la belleza de los materiales y su cuidadosa construcción.

Una Construcción Que Destila

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En palabras del monje Yotsuya, los Maeda, para mantener su vasto feudo, quisieron construir algo grandioso bajo otro concepto absteniéndose de construir templos y santuarios impresionantes que compitieran con los de los Tokugawa, lo que refleja la alta conciencia y comprensión del clan.

En los templos budistas zen, la imagen principal consagrada suele colocarse en el pabellón de recitación, por lo que en muchas ocasiones no se construye un pabellón de Buda a propósito. En el caso del Zuiryūji, en su pabellón de recitación está consagrada la tableta mortuoria de Toshinaga.

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El monje Yotsuya nos dice que la construcción de un pabellón de Buda para la imagen principal en el Zuiryūji es otra muestra más del buen gusto y el poder económico con el que contaban los Maeda; lo que les permitió consagrar la tabla mortuoria de Toshinaga en el centro del pabellón de recitación.

Desde el pasillo del pabellón de recitación podrán admirar de frente el monte Tateyama. En el Zuiryūji también está consagrada esta montaña sagrada, y se dice que en esa misma dirección se encuentra el santuario Tōshōgū.

Otro de los atractivos del Zuiryūji es que es un ejemplo de cómo el clan Maeda demostraba, de varias maneras, el respeto ante el Gobierno shogunal y disipaba amenazas hacia el mismo, sin dejar de lado la exquisitez de la construcción.