Una zona enriquecida por una gran variedad de etnias asiáticas. La sociedad japonesa ha cambiado mucho. El número de extranjeros ha aumentando con rapidez; se los puede ver trabajando por todas partes: en tiendas de veinticuatro horas, en tabernas, en supermercados…. Se han convertido ya en vecinos.

Los extranjeros son una respuesta a la disminución de la tasa de natalidad y el envejecimiento de la población, a la escasez de mano de obra. Son una de las manifestaciones de la política nacional. ¿Qué tipo de comunidad han creado los extranjeros que viven en Japón, y qué piensan sobre sus vidas aquí?

Una Zona Enriquecida Por Una Gran Variedad De Etnias Asiáticas

Takadanobaba, un barrio con muchos habitantes oriundos de Myanmar, Nishikasai, repleto de informáticos indios, Hachiōji, famoso por su templo tailandés, el nuevo barrio chino de Nishikawaguchi, en la prefectura de Saitama… Los extranjeros hablan a menudo sobre Shin-Ōkubo. “A veces voy a hacer la compra allí”. “Es un buen lugar para quedar con los amigos”.

“Antes iba a clase de japonés en Shin-Ōkubo”. Shin-Ōkubo no es un simple barrio coreano, como se suele decir, sino una zona internacional donde viven juntas una gran variedad de personas. Un hombre musulmán, vestido totalmente de blanco, pasea en bicicleta, tarareando. En el aire flota un aroma de especias.

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Una Zona Enriquecida

De algún lugar llega una melodía de pop indio cantada a dúo por un hombre y una mujer. De pronto aparecen caminando, felices, unos jóvenes vietnamitas con aspecto de ser estudiantes internacionales. Escucho a gente que habla chino y tailandés.

Hay letreros, que oscilan en un edificio de distintos negocios y apartamentos, escritos en coreano, en inglés, en nepalí… Varias razas e idiomas se mezclan en una esquina del barrio, pero el idioma común parece ser siempre el japonés. En la tienda de especias, un comerciante nepalí y un cliente chino negocian un posible descuento en japonés.

Una mujer africana de llamativo traje folclórico mantiene una conversación en una verdulería japonesa. Algunos estudiantes internacionales de diferentes países hablan, por supuesto, en japonés… Es un espectáculo extraño. Un tumulto de diversidad centrado en el japonés.

Además, el barrio está cargado de un nostálgico ambiente asiático. Es fácil sentirse cómodo en medio de aquella aspereza y calidez de una gente que no se preocupaba demasiado por los detalles. El periodista Murohashi Hirokazu decidió mudarse en 2018. Después, continuó recorriendo Shin-Ōkubo como residente, y también como entrevistador.

Comenzó a escribir sobre las personas que iba conociendo allí, y sobre los eventos de temporada que se celebran en la zona, en el libro Rupo Shin-Ōkubo – imin saizensen toshi wo aruku (“Reportaje sobre Shin-Ōkubo – Pasear por la vanguardia de la inmigración”; Ed. Tatsumi).

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