Entre la realidad y el anime: un documental francés narra la leyenda de las “Brujas orientales”. Las “Brujas orientales” derrotaron en la final de vóleibol femenino a la poderosa Unión Soviética en los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964, maravillando con esa victoria al mundo entero.

Más de medio siglo después, por medio de testimonios de las jugadoras y metraje documental del momento, podemos rescatar las legendarias escenas de práctica espartana de ese equipo y su desempeño en las Olimpiadas. 2021 terminó y es posible que algunos ya hayan olvidado que los Juegos Olímpicos se celebraron el verano pasado.

Brujas Orientales | Documental Francés | Realidad y Anime

Entre la realidad y el anime: un documental francés narra la leyenda de las “Brujas orientales”

Los segundos Juegos Olímpicos de Tokio no fueron tan emocionantes como la vez anterior. Probablemente esto no se deba solo al nuevo coronavirus y la falta de espectadores; aquella “impresión de inocencia” que experimentó el público en las Olimpiadas de 1964 fue algo excepcional.

El público actual, que no conoce ese momento de primera mano, puede no obstante imaginarla simplemente por medio de las fragmentadas imágenes que nos quedan.

Entre la realidad y el anime: un documental francés narra la leyenda de las “Brujas orientales”

Junto con la ceremonia de apertura, el evento que aún hoy día transmite mejor el entusiasmo del público es, sin duda, ese partido con el que las tōyō no majo (Brujas orientales) lograron su medalla de oro. Desde Francia nos llega una obra audiovisual que nos permite vivir de nuevo esa experiencia.

No solo podemos experimentar la feroz batalla de las Brujas de un modo aún más dramático, sino que también descubrimos qué eran realmente las “Brujas orientales”, desde un punto de vista cultural e histórico.

El título de esa obra audiovisual es también The Witches of Orient (Las brujas de Oriente). El director, Julien Faraut, trabaja en el Departamento de Gestión de Vídeos del Instituto Nacional de Deporte y Educación Física (INSEP) de Francia.

El archivo de películas del INSEP cuenta con una enorme colección de imágenes documentales, y parte del trabajo diario de Faraut consiste en almacenarlas, organizarlas y utilizarlas.

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“Soy un gran entusiasta del cine y de los deportes. Cuando empecé con este trabajo y vi que consistía en ver material deportivo de principio a fin me sentí como un zorro al que hubieran metido en un gallinero (risas)”.

“Nunca he tenido la impresión de estar limitado con respecto a los temas sobre los que podemos producir este tipo de vídeos. Creo más bien que podemos narrar vidas extraordinarias desde la perspectiva del deporte. Nos enfocamos en un determinado equipo o jugador, y al mismo tiempo el trasfondo de los tiempos y la geopolítica pueden entrar también en juego. Hay quienes se dedican a competir para complacer a sus padres, otros que se toman esa competición como una lucha entre países. Las historias que se pueden contar no tienen límite. Las películas que yo mismo he rodado hasta ahora no hablan solo de deportes. Son filmes deportivos y al mismo tiempo películas, sin más”.

En sus dos últimas películas Faraut ha narrado la historia del cineasta Chris Marker, autor del documental para los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, y la del tenista John McEnroe. Aunque se trata de especialidades muy diferentes, ambos son figuras que se han labrado un nombre en la historia como herejes en su campo.

“A diario veo muchas imágenes, y a veces me encuentro con algunas que me atraen de forma especial. Estas imágenes representan el motor para la creación, en mi trabajo. En lugar de buscar el tema, son esos diversos fragmentos de vídeo los que me lo dan”.

El siguiente tema en el que se enfocó Faraut fue uno de esos que atentan contra el sentido común.

“Me atrae la belleza de las imágenes y su posible impacto inusual, y a partir de ahí me documento. En el caso de Tōyō no majo, hace unos diez años vi unas imágenes documentales que alguien había proporcionado a la Cinemateca. Me sorprendieron mucho, y cuantas más anécdotas supe sobre las jugadoras, más iba sintiendo que aquella era una gran historia, y que definitivamente debería contarla”.

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