De bestia peluda a reptil o anfibio. Pero la evolución ha afectado también al aspecto de la criatura. Hasta el siglo XVIII se la representaba como un mamífero con pelo, al estilo de un mono o una nutria. En el diccionario Kagakushū, del siglo XV, se dice que la nutria (kawauso) se convierte en kawarō con el paso de los años.

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De Bestia Peluda a Reptil o Anfibio

De Bestia Peluda

Es el registro histórico más antiguo que alude al kappa y conviene fijarse en el hecho de que todavía no es kappa, sino kawarō. En el Nippo jisho, un diccionario japonés-portugués editado por los jesuitas de Nagasaki en 1603 se consigna el kawarō como una bestia de río semejante a un mono.

Así pues, en sus primeros tiempos la gente representaba el kappa no como un reptil o un anfibio, sino como un mono o una nutria.

De Bestia Peluda

Sin embargo, entrado el siglo XIX, se produjo un cambio radical y comenzó a generalizarse una imagen del kappa como un ser dotado de caparazón, al estilo de una tortuga, suppon (Pelodiscus sinensis, especie de tortuga fluvial de caparazón blando) o cualquier otro quelonio.

El foco de este cambio de imagen fue, como ocurrió con la propia denominación, la ciudad de Edo.

De Bestia Peluda

Esta otra representación del kappa tenía al principio un área geográfica más bien reducida, pero fue calando rápidamente en la mente popular gracias a las representaciones gráficas servidas por los impresores, especialmente por las famosas xilografías del género ukiyoe (literalmente, “imágenes del mundo flotante”) hechas en Edo.

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El ‘Kappa’ De Bestia Peluda

Encontramos estas representaciones, por ejemplo, en el Hokusai manga, un cuaderno de sketches del famoso Katsushika Hokusai que muestra figuras de kappa con afilado pico de ave y caparazón de tortuga, o parecidas en general al suppon, que era la imagen que se tenía en Edo.

Algunas veces, los artistas del ukiyoe teñían de verde el cuerpo de los kappa, lo cual parece indicar una cierta fusión entre la imagen de la criatura y la de las ranas.

El ‘Kappa’ De Bestia Peluda

Apenas se conocen tradiciones que describan a los kappa de ese color, ni con formas parecidas a las de una rana, pero cabe pensar que la elección se debió a que la fisonomía de los batracios, con sus membranas natatorias en las cuatro extremidades y una silueta, si olvidamos por un momento la cabeza, que no es demasiado diferente de la de un niño pequeño.

Con ello se contribuyó a fijar la imagen que evoca la palabra kappa, que se escribe con los caracteres correspondientes a “río” y “niño”. En todo caso, lo destacable es que el color verde que atribuye a los kappa la imaginación popular contemporánea se debe a estos artistas de finales del periodo Edo.