Información sobre el lugar. Cuando el Gobierno de Edo se puso en marcha, los madereros y aserraderos se instalaron en el barrio de Zaimoku del extremo sur de Edogawabashi (junto a la autopista metropolitana y la circunvalación que pasan por Nihonbashi).

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Información Sobre el Lugar

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Más tarde, cuando la zona se quedó pequeña en tiempos del tercer shogun (Iemitsu), los negocios se trasladaron a los nuevos aserraderos que se habían montado en la ribera este del río Sumida.

Tras el Gran Incendio de Meireki (1657), todo el barrio de Fukagawa se desarrolló y, una vez construidos los puentes de Shin-ōhashi y Eitai-bashi, durante el mandato del quinto shogun (Tsunayoshi), la zona de Tomioka Hachiman-gū experimentó una explosión demográfica.

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Ante el repentino aumento de la demanda de madera, en 1701 se instaló un nuevo aserradero de gran capacidad en el lado este del santuario. El aserradero de Fukagawa ofrecía una superficie lo bastante vasta y estaba cerca del mar.

Al dar al río Ōyoko, que conecta con el Onagi y el Tate, las nuevas instalaciones permitieron el trasporte no solo desde el río Sumida, sino también desde el Naka y el Edo, y continuaron siendo una zona de madereros próspera de la era Meiji en adelante.

El Aserradero de Fukagawa

Seguramente algunos de ustedes se preguntarán si la madera no se pudre en el aserradero acuático de la fotografía de hoy. Aunque meter los troncos en el agua resulta útil para transportarlos, también se sumergen con otro fin que quisiera describir a continuación.

Enterrar la madera en el fondo del agua permite bloquear el aire y evitar la corrosión, pero, si se deja flotar en la superficie, se pudre. Con todo, como la madera se va corrompiendo poco a poco desde fuera hacia el interior, los troncos gruesos no se echan a perder aunque se queden flotando durante algunos meses.

El Aserradero de Fukagawa

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Los troncos de los cedros y los cipreses a veces se usan enteros, quitándoles solo la corteza, pero normalmente se cortan en paneles o tablas. Los árboles tienen una parte interior y otra exterior (de color más claro) que se contraen en distinta medida cuando se secan; la exterior se contrae más y, si se deja secar de forma natural, suele agrietarse.

El Aserradero de Fukagawa

La experiencia acumulada en el tratamiento de la madera dio lugar al secado acuático. Si un tronco se sumerge en agua, la diferencia de contracción entre el exterior y el interior se reduce, con lo que es más difícil que se quiebre o se deforme. Además, la resina y las impurezas se eliminan con el agua, gracias a lo cual el secado posterior es más rápido que el natural.

Si bien en estos días el sector de la construcción utiliza principalmente madera laminada o conglomerado, algunos negocios han recuperado la técnica del secado con inmersión en agua. El aserradero de Fukagawa siguió operativo tras la Segunda Guerra Mundial, con instalaciones renovadas.

Sin embargo, con el acusado aumento de la importación de madera de los años 60, se fue ganando terreno al mar para construir y el aserradero se fue alejando de la costa. Por eso en 1981 todos los aserraderos se trasladaron a Shinkiba, una zona del sur del distrito de Kōtō que mira a la bahía de Tokio.

Los aserraderos se enterraron y la zona se transformó en el parque de Kiba. Aunque no llegue al nivel de aquellas vistas que plasmó Hiroshige, ahora ostenta un bello paisaje con una plaza verde y un jardín botánico, bien equipado de instalaciones deportivas como pistas de tenis y culturales como el Museo de Arte Contemporáneo de Tokio.