La Familia Imperial de Japón. Según la Constitución de Japón, el Emperador es un símbolo de la nación y de la unión de su pueblo. En la actualidad, la Ley de la Casa Imperial limita la sucesión al trono a la línea masculina, tal y como viene siendo desde tiempos antiguos. El Emperador no tiene ni voz ni voto en las cuestiones de gobierno.

Según el artículo primero de la Constitución japonesa, promulgada el 3 de mayo de 1947 –tras la Segunda Guerra Mundial–, el monarca constituye un símbolo de la nación y de la unión de su pueblo.

La Familia Imperial de Japón

La Familia Imperial de Japón

No obstante, puede asistir a actos de Estado como el nombramiento del primer ministro o el presidente del Tribunal Supremo y la promulgación de leyes, o cuando la Dieta o Parlamento requiera su presencia.

Además, se reúne con jefes de Estado y de Gobierno que visitan Japón, con los embajadores y otros diplomáticos extranjeros y con los embajadores japoneses y sus cónyuges antes de que partan a su destino.

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Por otra parte, participa en diversos actos públicos, entre los que cabe destacar las ceremonias de entrega de premios y de plantación de árboles, las audiencias, las conferencias de prensa, las ceremonias del té, los banquetes –diurnos y nocturnos– y el recital de poesía de Año Nuevo.

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Tampoco son escasas las ocasiones en las que viaja a otros países o visita lugares relacionados con la cultura y la actividad industrial de Japón, así como instituciones dedicadas al bienestar social.

En los últimos años, el matrimonio imperial ha viajado a Okinawa, Saipán, Iwojima y Palaos para rendir tributo a las víctimas de la guerra, y a zonas afectadas por desastres naturales del archipiélago nipón.

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