Las vicisitudes de llevar una dieta sin gluten en Japón. El consumo de alimentos sin gluten como parte de una “dieta saludable” no ha llegado aún a ser tan común en Japón como en Estados Unidos y Europa. Por otra parte, la mejora del etiquetado alimentario en los últimos años se ha traducido en un mayor reconocimiento de las alergias.

Sin embargo, no comer gluten cuando se vive en el archipiélago nipón o se viaja por él sigue siendo relativamente difícil debido a la omnipresencia del trigo en la alimentación. Mudarme a Japón en 2001 repercutió en mi salud de una manera que no me había imaginado.

Las Vicisitudes de Llevar una Dieta sin Gluten en Japón

Había desarrollado una intolerancia grave a la lactosa a finales de la década de 1990, mientras me sacaba un posgrado en Estados Unidos; sin embargo, mis problemas digestivos no hicieron sino empeorar tras mi llegada a tierras niponas.

Tener cuidado con lo que comía no ayudó en absoluto; hacerme las pruebas de la alergia tampoco me sacó de dudas sobre lo que me ocurría.

Me daba miedo comer cualquier cosa, puesto que todo lo que me llevaba a la boca me sentaba mal (al igual que la hermana de Como agua para chocolate, la novela emblemática de Laura Esquivel, pensaba que podría llegar a morir por flatulencia).

Además de mis problemas con la comida, tuve varios abortos espontáneos; más adelante descubriría que la malnutrición derivada de la intolerancia al gluten es una de sus causas.

Gracias a internet, que empezaba a despegar por aquel entonces, supe también de la existencia de las dietas de eliminación, que consisten en dejar de consumir un posible alérgeno durante varios meses, y decidí probar. Lo segundo que intenté eliminar de mi dieta fue el trigo. No me hicieron falta más pruebas después. Dejé de tener problemas digestivos.

Por otro lado, me llevé una sorpresa enorme: los dolores menstruales, que hasta aquel entonces me forzaban a quedarme en posición fetal durante medio día todos los meses, se convirtieron en un leve dolor de espalda. Por desgracia, en aquel entonces las enfermedades como la intolerancia al gluten y la celiaquía no se reconocían ampliamente.

¿Ya nos sigues en Facebook?

El alergólogo me derivó a un especialista que me dijo que era imposible que tuviera alergia al trigo, dado que era algo que solo padecían los niños pequeños y se les pasaba con el tiempo. A pesar de carecer de un diagnóstico, tenía claro que no habría problemas mientras evitara el trigo, así que confié en mis instintos.

Consecuentemente, las erupciones cutáneas desaparecieron, las uñas me crecían más fuertes y gruesas y el cabello, más frondoso. Además, ahora tengo una hija de 16 años que está sana. Sin embargo, del dicho al hecho hay un trecho. En Japón, con el etiquetado era como jugar a la lotería.

Por suerte, aunque el país aún está en pañales en lo que a la comida sin gluten se refiere, ahora es mucho más fácil identificar los productos que son seguros; mayormente, por la entrada en vigor, en 2015, de una ley sobre el etiquetado de los alimentos.

Además, desde hace unos años, se tienen cada vez más en cuenta las alergias alimentarias y se han diseñado programas agrícolas para el fomento del consumo del arroz. Esto, a su vez, se ha traducido en un aumento del número y la variedad de productos hechos con harina de arroz, en lugar de con harina de trigo.

No obstante, llevar una dieta sin gluten por prescripción facultativa sigue siendo relativamente difícil aquí, sobre todo si no se lee y se habla japonés con fluidez.

Lee: Razones para Mezclar Acción en Vivo y Anime