Los platos preferidos por los japoneses en las festividades señaladas. Un año más llega a su fin. Es un buen momento para tomarse un descanso y disfrutar de un bol de fideos soba calientes mientras se escucha el sonido de las tradicionales 108 campanadas de los templos budistas en Nochevieja.

Hay ciertos alimentos que la gente desea comer en determinadas épocas del año porque se asocian a la buena suerte o a ciertas festividades.

Los Platos Preferidos por los Japoneses en las Festividades

En una encuesta reciente que Recruit realizó entre 1.034 hombres y mujeres de entre 20 y 69 años de todo el país en la que preguntó lo que comen en un día señalado cada año, la respuesta más común fue “soba de Nochevieja”, con un 66,7 %. Esto significa que dos de cada tres personas comen soba en fin de año.

El osechi ryōri (comida de Año Nuevo) y la tarta de Navidad también son populares para la mayoría de los encuestados, con una preferencia del 55,8 % y 52,0 % respectivamente. El ehōmaki, introducido por una cadena de tiendas de conveniencia y que se extendió desde Kansai al resto de Japón en la década de 1990, fue elegido por el 44,1 % de los encuestados.

El o-hagi (arroz glutinoso cocido y envuelto por judías dulces) en los equinoccios y las nanakusa-gayu (gachas de arroz con siete hierbas) también se sitúan en el top 10 con algo más del 20 %. El soba de Nochevieja (fideos de trigo sarraceno) fue señalado por la mayoría de los encuestados de todos los grupos de edad y género.

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En particular, casi tres cuartas partes de las mujeres de entre 30 y 69 años dijeron que lo comían todos los años. El osechi, por su parte, fue más popular entre las personas de 50 y 69 años.

En cuanto al origen del plato que encabeza la clasificación, el soba de Nochevieja, se cree generalmente que la gente lo vincula al deseo de una “vida longeva” y a una “buena relación duradera” porque los fideos soba son largos y finos.

Al contrario, también existe la teoría de que comerlo es una forma de “cortar con los desastres” o “cortar la mala suerte” porque el soba es fácil de cortar.

Otra creencia es que los orfebres amasaban la harina de alforfón en forma de bolitas para recoger el polvo de oro esparcido alrededor de ellas, lo que se cree que trae buena suerte, o como el alforfón crece en tierras estériles donde no crece arroz, se relaciona con el deseo de buena salud.

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