Difícil situación de los vasallos y sus consecuencias para el régimen.

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Difícil Situación de los Vasallos y sus Consecuencias para el Régimen

La Corte premió asimismo con “recalificaciones” similares, por los salvíficos efectos de las plegarias que elevaron a los dioses, a otros santuarios sintoístas del país, como el de Hakozaki Hachimangū de Hizen (actual Fukuoka), el Suwa Taisha de Shinano (actual Nagano), o el Fuu Jinja de Izumo (actual Shimane).

Así fue como se fue extendiendo la idea de que, siendo Japón como era el “País de los Dioses”, ante cualquier emergencia estos extendían sobre él su divina protección en forma de viento salvador.

Kublai Kan, por su parte, no abandonó totalmente sus planes de invadir algún día Japón, pero no encontró el momento oportuno para volver a llevarlos a cabo, pues si su proyectada conquista de Vietnam encontró fiera resistencia, hubo de enfrentarse a muchas revueltas en China y en el Sudeste Asiático, por no hablar de las derrotas que sufrió cuando intentó poner sus manos sobre la isla de Java.

El hecho es, pues, que el bakufu se las arregló para impedir que el enemigo penetrase en su territorio. Pese a ello, puede decirse también que este episodio histórico fue uno de los factores que condujo al declive del régimen de Kamakura.

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En aquel tiempo, el pago por los servicios militares de los vasallos consistía básicamente en asignaciones de derechos una parte de las tierras conquistadas, pero como la resistencia frente a los mongoles no dejó ningún “botín de guerra” y no hubo más tierras para repartir, no fue posible ofrecer ninguna recompensa.

Además, todos los gastos corrieron por cuenta de cada uno de los vasallos que participó en la contienda. Es de suponer que muchos de estos vasallos murieran y que otros muchos quedaran lisiados o con dolorosas secuelas.

Las consecuencias para la economía de los gokenin o vasallos directos del bakufu fueron especialmente graves y muchos tuvieron que endeudarse para sobrevivir, poniendo sus tierras como aval.

Haciendo caso omiso de esta apurada situación, la casa regente de Hōjō fue monopolizando, con la excusa de la emergencia militar, todos los puestos más altos y apetecibles de la administración. Esta actitud terminó por socavar la lealtad que venían prestando los gokenin al bakufu, lo que condujo finalmente al colapso del régimen.