El sentimiento de culpa por la muerte de los pacientes. Cuando terminó el bachillerato, entró en una escuela de formación profesional especializada en Enfermería.

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El Sentimiento de Culpa por la Muerte de los Pacientes

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“Cuando me iba a presentar a las pruebas de acceso al instituto, ocurrió el Gran Terremoto del Este de Japón; durante los exámenes de obtención del título nacional de Enfermería, hubo un seísmo muy fuerte en Kumamoto.

Consecuentemente, no pude hacer ningún voluntariado para ayudar directamente a los afectados por sendos desastres, de ahí que sintiera un fuerte deseo de dedicarme a algo relacionado con las urgencias médicas”, cuenta Sakura. En el primer hospital en el que trabajó, la destinaron al ala de enfermedades agudas, tal y como ella quería.

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“Al ala de enfermedades agudas llegan también pacientes que han sido trasladados en ambulancia y necesitan una intervención quirúrgica de urgencia. Allí se lucha contra el tiempo y no hay margen ni para hablar. En otros departamentos, si una enfermera novata falla, la cubre otra con más experiencia y no hay riesgo para los pacientes.

Sin embargo, en mi ala los fallos derivados de la falta de conocimientos y habilidades tienen consecuencias graves, por lo que siempre estaba en tensión por las vidas que se podían poner en peligro”, explica.

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“Recuerdo que llevaba dos semanas en el puesto. Un paciente que tenía a mi cargo desde la primera semana empeoró de repente y murió. Aunque había perdido a varios parientes por la catástrofe ocurrida en Sri Lanka, nunca había vivido la muerte de alguien desde tan cerca. Me di de bruces con la realidad del entorno de trabajo de una enfermera y acabé traumatizada”, agrega.

A partir de ese momento, Sakura empezó a culparse a sí misma cada vez que se le moría un paciente.

“Cuando el estado de un paciente cambiaba de repente ante mis ojos, no podía hacer nada. Pensándolo fríamente, las capacidades de una enfermera novata son limitadas. No obstante, me atormentaba y me preguntaba si quizás hubiera podido actuar con un poco más de rapidez de haber tenido algunos conocimientos más. Al volver a casa, era incapaz de desconectar y no conseguía conciliar el sueño por la noche. Me carcomía la inseguridad en todo momento”, confiesa Sakura.