Un parque para disfrutar de la naturaleza y la cultura. Tras salir de Gyokusendō a través de una escalera mecánica el visitante es recibido por el brillante sol del trópico y el verde profundo del jardín de frutas.

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Un Parque Para Disfrutar de la Naturaleza y la Cultura

Un Parque Para Disfrutar

El parque cuenta con cerca de 450 árboles frutales de 50 variedades, por lo que hay flores para cada estación y el ambiente está envuelto por el dulce aroma de los frutos. Uno de los atractivos de Okinawa World es que en sus instalaciones se pueden experimentar las artesanías tradicionales. Al lado del jardín hay un taller de vidrio de Ryūkyū y de cerámica yachimun.

En tiempos del reino de Ryūkyū, la región comerciaba con China y otros lugares del Sudeste Asiático, gracias a estos contactos se adoptaron diversas tecnologías. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la influencia de Estados Unidos dejó una importante marca en las artesanías coloridas de Okinawa que combinan la fuerza con la sencillez.

Un Parque Para Disfrutar

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En la zona donde se recrea una ciudad formada a los pies de un castillo del reino de Ryūkyū se ofrece la posibilidad de experimentar la vida tradicional de Okinawa. Hay una vieja casa tradicional auténtica con techo de tejas rojas que fue habitada en el pasado y trasladada a este lugar.

Un Parque Para Disfrutar

También hay cuatro casas tradicionales y un fūru, chiquero que también servía como baño, que han sido designados bienes de importancia cultural de Japón. Dentro de estas casas hay talleres para hacer teñido de índigo de Ryūkyū o teñido bingata, así como para fabricar papel a la manera tradicional.

En el Museo de Historia del Reino se puede aprender la historia y la función de los shīsā, deidades que protegen los hogares en Okinawa, y así como disfrutar de imágenes de shishi de muchas partes del mundo.