Luces Cálidas Imbuidas del Cuidado de los Artesanos. Al evocar mentalmente un paisaje con carteles de neón, a uno le invade un sentimiento de nostalgia ligeramente agridulce. Yo creía que eso sucedía porque un mar de experiencias maduradas en la memoria se fusionaba con el ambiente denso de la noche urbana y se desplegaban en la mente.

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Luces Cálidas Imbuidas del Cuidado de los Artesanos

La calidez de los neones en la noche urbana Luces Cálidas

Sin embargo, investigando averigüé que es la propia luz de los neones la que provoca esa sensación. Los carteles de neón los elaboran uno a uno curtidos artesanos que dominan la técnica a la perfección; son letras de vidrio trazadas a mano. Los tubos de cristal se calientan con un quemador, se soplan y se van doblando en la forma deseada aplicando la presión justa.

Se introducen los gases — neón y argón—, se instalan los electrodos, se conecta a la electricidad y los tubos de cristal tintado se iluminan en varios colores. Para fabricar el cartel de un negocio, hay que dedicar tiempo a elaborar pacientemente cada una de las letras que lo componen.

La calidez de los neones en la noche urbana

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Quizás la calidez que desprende la luz de los neones transmita el cuidado que les dedicaron los artesanos que los crearon. La luz de los ledes, formada por un conjunto de puntos, es intensa, rectilínea y tiene un toque de dureza. La del neón, en cambio, se difunde en todas las direcciones dentro de los tubos de cristal e ilumina su alrededor de una forma más amable.

La calidez de los neones en la noche urbana

No solo hace que brillen los carteles, sino que alumbra suavemente la pared en que se apoya y a las personas que pasan. Crean un ambiente claramente distinto del que generan los ledes.